La Biblia en un año - La Biblia de las Américas

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 23/06/2017

Salmos 50-55

Versión actual:
La Biblia de las Américas

Capítulo 50

Dios juzgará al mundo

 1Salmo de Asaf. El poderoso Dios, el SEÑOR, ha hablado, y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso. 2Desde Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. 3Que venga nuestro Dios y no calle; el fuego consume delante de El, y a su derredor hay gran tempestad. 4El convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo, 5y dice: Juntadme a mis santos, los que han hecho conmigo pacto con sacrificio. 6Y los cielos declaran su justicia, porque Dios mismo es el juez. (Selah) 7Oye, pueblo mío, y hablaré; Israel, yo testificaré contra ti. Yo soy Dios, tu Dios. 8No te reprendo por tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí. 9No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. 10Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. 11Toda ave de los montes conozco, y mío es todo lo que en el campo se mueve. 12Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay. 13¿Acaso he de comer carne de toros, o beber sangre de machos cabríos? 14Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo; 15e invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás. 16Pero al impío Dios le dice: ¿Qué derecho tienes tú de hablar de mis estatutos, y de tomar mi pacto en tus labios? 17Pues tú aborreces la disciplina, y a tus espaldas echas mis palabras. 18Cuando ves a un ladrón, te complaces con él, y con adúlteros te asocias. 19Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño. 20Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias. 21Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos . 22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace, y no haya quien os libre. 23El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Dios.

Capítulo 51

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación

 1Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. 2Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. 3Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. 4Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. 5He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. 6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. 7Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. 8Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado. 9Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu. 12Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder. 13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. 14Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia. 15Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza. 16Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería; no te agrada el holocausto. 17Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás. 18Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén. 19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto y el sacrificio perfecto; entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

Capítulo 52

Futilidad de la jactancia del malo

 1Para el director del coro. Masquil de David, cuando fue Doeg el edomita e informó a Saúl, diciéndole: David está en casa de Ahimelec. ¿Por qué te jactas del mal, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua. 2Tu lengua maquina destrucción como afilada navaja, oh artífice de engaño. 3Amas el mal más que el bien, la mentira más que decir lo que es justo. (Selah) 4Amas toda palabra destructora, oh lengua de engaño. 5Pero Dios te destruirá para siempre; te arrebatará y te arrancará de tu tienda, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah) 6Los justos verán esto y temerán, y se reirán de él, diciendo: 7He aquí el hombre que no quiso hacer de Dios su refugio, sino que confió en la abundancia de sus riquezas y se hizo fuerte en sus malos deseos. 8Pero yo soy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. 9Te alabaré para siempre por lo que has hecho, y esperaré en tu nombre, porque es bueno delante de tus santos.

Capítulo 53

Insensatez y maldad de los hombres

 1Para el director del coro; según Mahalat. Masquil de David. El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, han cometido injusticias abominables; no hay quien haga el bien. 2Dios ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si hay alguno que entienda, alguno que busque a Dios. 3Todos se han desviado, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno. 4¿No tienen conocimiento los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comieran pan, y no invocan a Dios? 5Donde antes no había terror, allí tiemblan de espanto, porque Dios esparció los huesos del que acampaba contra ti; tú los avergonzaste, porque Dios los había rechazado. 6¡Oh, si de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo cautivo, se regocijará Jacob y se alegrará Israel.

Capítulo 54

Plegaria pidiendo protección contra los enemigos

 1Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David, cuando los zifeos vinieron y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido entre nosotros? ¡Sálvame! Oh Dios, por tu nombre, y hazme justicia con tu poder. 2Escucha mi oración, oh Dios, presta oído a las palabras de mi boca. 3Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí. (Selah) 4He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es el que sostiene mi alma. 5El devolverá el mal a mis enemigos; destrúyelos por tu fidelidad. 6Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, oh SEÑOR, porque es bueno. 7Porque El me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto a mis enemigos derrotados .

Capítulo 55

Plegaria pidiendo la destrucción de enemigos traicioneros

 1Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David. Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. 2Atiéndeme y respóndeme; conmovido estoy en mi queja y muy conturbado, 3a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; pues echan iniquidad sobre mí, y con furia me persiguen. 4Angustiado está mi corazón dentro de mí, y sobre mí han caído los terrores de la muerte. 5Terror y temblor me invaden, y horror me ha cubierto. 6Y dije: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría y hallaría reposo. 7Ciertamente huiría muy lejos; moraría en el desierto. (Selah) 8Me apresuraría a buscar mi lugar de refugio contra el viento borrascoso y la tempestad. 9Confunde, Señor, divide sus lenguas, porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. 10Día y noche la rondan sobre sus muros, y en medio de ella hay iniquidad y malicia. 11Hay destrucción en medio de ella, y la opresión y el engaño no se alejan de sus calles. 12Porque no es un enemigo el que me reprocha, si así fuera, podría soportarlo; ni es uno que me odia el que se ha alzado contra mí, si así fuera, podría ocultarme de él; 13sino tú, que eres mi igual, mi compañero, mi íntimo amigo; 14nosotros que juntos teníamos dulce comunión, que con la multitud andábamos en la casa de Dios. 15Que la muerte los sorprenda, que desciendan vivos al Seol, porque la maldad está en su morada, en medio de ellos. 16En cuanto a mí, a Dios invocaré, y el SEÑOR me salvará. 17Tarde, mañana y mediodía me lamentaré y gemiré, y El oirá mi voz. 18En paz redimirá mi alma de la guerra que hay contra mí, pues son muchos los que están contra mí. 19Dios oirá y les responderá, El, que reina desde la antigüedad, (Selah) porque no hay cambio en ellos ni temen a Dios. 20Aquel ha extendido sus manos contra los que estaban en paz con él, ha violado su pacto. 21Las palabras de su boca eran más blandas que la mantequilla, pero en su corazón había guerra; más suaves que el aceite eran sus palabras, sin embargo, eran espadas desnudas. 22Echa sobre el SEÑOR tu carga, y El te sustentará; El nunca permitirá que el justo sea sacudido. 23Pero tú, oh Dios, los harás caer al pozo de la destrucción; los hombres sanguinarios y engañadores no vivirán la mitad de sus días; mas yo en ti confiaré.

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