La Biblia en un año - Reina Valera 1960

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 23/06/2017

Salmos 50-55

Capítulo 50

Dios juzgará al mundo

 1El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. 2De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. 3Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará. 4Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. 5Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. 6Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Selah 7Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. 8No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí. 9No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos. 10Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados. 11Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. 12Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud. 13¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos? 14Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; 15E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. 16Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca? 17Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras. 18Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte. 19Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño. 20Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia. 21Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. 22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre. 23El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.

Capítulo 51

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación

 1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. 3Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. 4Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. 5He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. 6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 7Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. 9Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. 12Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. 13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. 14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. 15Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza. 16Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. 18Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén. 19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar. 5117

Capítulo 52

Futilidad de la jactancia del malo

 1¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua. 2Agravios maquina tu lengua; Como navaja afilada hace engaño. 3Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la verdad. Selah 4Has amado toda suerte de palabras perniciosas, Engañosa lengua. 5Por tanto, Dios te destruirá para siempre; Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah 6Verán los justos, y temerán; Se reirán de él, diciendo: 7He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas, Y se mantuvo en su maldad. 8Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. 9Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

Capítulo 53

Insensatez y maldad de los hombres

 1Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. 2Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios. 3Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. 4¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan? 5Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; Los avergonzaste, porque Dios los desechó. 6¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

Capítulo 54

Plegaria pidiendo protección contra los enemigos

 1Oh Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme. 2Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca. 3Porque extraños se han levantado contra mí, Y hombres violentos buscan mi vida; No han puesto a Dios delante de sí. Selah 4He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida. 5El devolverá el mal a mis enemigos; Córtalos por tu verdad. 6Voluntariamente sacrificaré a ti; Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno. 7Porque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

Capítulo 55

Plegaria pidiendo la destrucción de enemigos traicioneros

 1Escucha, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica. 2Está atento, y respóndeme; Clamo en mi oración, y me conmuevo, 3A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del impío; Porque sobre mí echaron iniquidad, Y con furor me persiguen. 4Mi corazón está dolorido dentro de mí, Y terrores de muerte sobre mí han caído. 5Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto. 6Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. 7Ciertamente huiría lejos; Moraría en el desierto. Selah 8Me apresuraría a escapar Del viento borrascoso, de la tempestad. 9Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. 10Día y noche la rodean sobre sus muros, E iniquidad y trabajo hay en medio de ella. 11Maldad hay en medio de ella, Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas. 12Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él; 13Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar; 14Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, Y andábamos en amistad en la casa de Dios. 15Que la muerte les sorprenda; Desciendan vivos al Seol, Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos. 16En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. 17Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. 18El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos. 19Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antigüedad; Por cuanto no cambian, Ni temen a Dios. Selah 20Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él; Violó su pacto. 21Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Suaviza sus palabras más que el aceite, Mas ellas son espadas desnudas. 22Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo. 23Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición. Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; Pero yo en ti confiaré.

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