La Biblia en un año - Nueva Versión Internacional

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 16/08/2017

Jeremías 23-25

Versión actual:
Nueva Versión Internacional

Capítulo 23

Regreso del remanente

 1"¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan el rebaño de mis praderas!", afirma el Señor. 2Por eso, así dice el Señor, el Dios de Israel, a los pastores que apacientan a mi pueblo: "Ustedes han dispersado a mis ovejas; las han expulsado y no se han encargado de ellas. Pues bien, yo me encargaré de castigarlos a ustedes por sus malas acciones afirma el Señor. 3Al resto de mis ovejas yo mismo las reuniré de todos los países adonde las expulsé; y las haré volver a sus pastos, donde crecerán y se multiplicarán. 4Pondré sobre ellas pastores que las pastorearán, y ya no temerán ni se espantarán, ni faltará ninguna de ellas afirma el Señor. 5"Vienen días afirma el Señor, en que de la simiente de David haré surgir un vástago justo; él reinará con sabiduría en el país, y practicará el derecho y la justicia. 6En esos días Judá será salvada, Israel morará seguro. Y éste es el nombre que se le dará: El Señor es nuestra salvación. 7"Por eso afirma el Señor vienen días en que ya no se dirá: Por la vida del Señor, que hizo salir a los israelitas de la tierra de Egipto, 8sino: Por la vida del Señor, que hizo salir a los descendientes de la familia de Israel, y los hizo llegar del país del norte, y de todos los países adonde los había expulsado. Y habitarán en su propia tierra."

Denunciación de los falsos profetas

 9En cuanto a los profetas: y se me estremecen los huesos. y de sus santas palabras, hasta parezco un borracho, alguien dominado por el vino. 10A causa de la maldición, el país está lleno de adúlteros, la tierra está de luto y los pastos del desierto se han secado. Los profetas corren tras la maldad, y usan su poder para la injusticia. 11"Impíos son los profetas y los sacerdotes; aun en mi propia casa encuentro su maldad afirma el Señor. 12"Por eso su camino será resbaladizo; serán empujados a las tinieblas, y en ellas se hundirán. en el año de su castigo afirma el Señor. 13"Algo insólito he observado entre los profetas de Samaria: profetizaron en nombre de Baal, y descarriaron a mi pueblo Israel. 14Y entre los profetas de Jerusalén he observado cosas terribles: cometen adulterio, y viven en la mentira; fortalecen las manos de los malhechores, ninguno se convierte de su maldad. Todos ellos son para mí como Sodoma; los habitantes de Jerusalén son como Gomorra." 15Por tanto, así dice el Señor Todopoderoso contra los profetas: "Haré que coman alimentos amargos y que beban agua envenenada, porque los profetas de Jerusalén han llenado de corrupción todo el país." 16Así dice el Señor Todopoderoso: "No hagan caso de lo que dicen los profetas, pues alientan en ustedes falsas esperanzas; cuentan visiones que se han imaginado y que no proceden de la boca del Señor. 17A los que me desprecian les aseguran que yo digo que gozarán de bienestar; a los que obedecen los dictados de su terco corazón les dicen que no les sobrevendrá ningún mal. 18¿Quién de ellos ha estado en el consejo del Señor? ¿Quién ha recibido o escuchado su palabra? ¿Quién ha atendido y escuchado su palabra? 19El huracán del Señor se ha desatado con furor; un torbellino se cierne amenazante sobre la cabeza de los malvados. 20La ira del Señor no cesará hasta que haya realizado por completo los propósitos de su corazón. lo comprenderán con claridad. 21Yo no envié a esos profetas, pero ellos corrieron; ni siquiera les hablé, pero ellos profetizaron. 22Si hubieran estado en mi consejo, habrían proclamado mis palabras a mi pueblo; lo habrían hecho volver de su mal camino y de sus malas acciones. 23"¿Soy acaso Dios sólo de cerca? ¿No soy Dios también de lejos? afirma el Señor. 24¿Podrá el hombre hallar un escondite donde yo no pueda encontrarlo? afirma el Señor. ¿Acaso no soy yo el que llena los cielos y la tierra? afirma el Señor. 25"He escuchado lo que dicen los profetas que profieren mentiras en mi nombre, los cuales dicen: ¡He tenido un sueño, he tenido un sueño! 26¿Hasta cuándo seguirán dándole valor de profecía a las mentiras y delirios de su mente? 27Con los sueños que se cuentan unos a otros pretenden hacer que mi pueblo se olvide de mi nombre, como sus antepasados se olvidaron de mi nombre por el de Baal. 28El profeta que tenga un sueño, que lo cuente; pero el que reciba mi palabra, que la proclame con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano? afirma el Señor. 29¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca? afirma el Señor. 30"Por eso yo estoy contra los profetas que se roban mis palabras entre sí afirma el Señor. 31Yo estoy contra los profetas que sueltan la lengua y hablan por hablar afirma el Señor. 32Yo estoy contra los profetas que cuentan sueños mentirosos, y que al contarlos hacen que mi pueblo se extravíe con sus mentiras y sus presunciones afirma el Señor. Yo no los he enviado ni les he dado ninguna orden. Son del todo inútiles para este pueblo afirma el Señor. 33"Y si este pueblo, o algún profeta o sacerdote, te pregunta: ¿Qué mensaje tenemos del Señor?, tú les responderás: ¿De qué mensaje hablan? Yo los abandonaré afirma el Señor. 34Y si un profeta o un sacerdote, o alguien del pueblo, dice: Éste es el mensaje del Señor, yo castigaré a ese hombre y a su casa. 35Así deberán hablarse entre amigos y hermanos: ¿Qué ha respondido el Señor?, o ¿Qué ha dicho el Señor? 36Pero no deberán mencionar más la frase Mensaje del Señor, porque el mensaje de cada uno será su propia palabra, ya que ustedes han distorsionado las palabras del Dios viviente, del Señor Todopoderoso, nuestro Dios. 37Así les dirás a los profetas: ¿Qué les ha respondido el Señor? ¿Qué les ha dicho? 38Pero si ustedes responden: ¡Mensaje del Señor!, el Señor dice: Por cuanto ustedes han dicho: ?¡Mensaje del Señor!, siendo que yo les había prohibido que pronunciaran esta frase, 39entonces me olvidaré de ustedes y los echaré de mi presencia, junto con la ciudad que les di a ustedes y a sus antepasados. 40Y los afligiré con un oprobio eterno, con una humillación eterna que jamás será olvidada. "

Capítulo 24

La señal de los higos buenos y malos

 1Después de que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó de Jerusalén a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, junto con los jefes de Judá y con los artesanos y herreros, el Señor me mostró dos canastas de higos colocadas frente al templo del Señor. 2Una de ellas tenía higos muy buenos, como los que maduran primero; la otra tenía higos muy malos, tan malos que no se podían comer. 3Entonces el Señor me preguntó: "¿Qué ves, Jeremías?" Yo respondí: "Veo higos. Unos están muy buenos, pero otros están tan malos que no se pueden comer." 4Y la palabra del Señor vino a mí: 5"Así dice el Señor, el Dios de Israel: A los deportados de Judá, que envié de este lugar al país de los babilonios, los consideraré como a estos higos buenos. 6Los miraré favorablemente, y los haré volver a este país. Los edificaré y no los derribaré, los plantaré y no los arrancaré. 7Les daré un corazón que me conozca, porque yo soy el Señor. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón. 8"Pero a Sedequías, rey de Judá, y a sus jefes y a los sobrevivientes de Jerusalén lo mismo a los que se quedaron en este país como a los que viven en Egipto los trataré como a los higos malos, que de tan malos no se pueden comer afirma el Señor. 9Los convertiré en motivo de espanto y de calamidad, para todos los reinos de la tierra. En todos los lugares por donde yo los disperse, serán objeto de escarnio, desprecio, burla y maldición. 10Enviaré contra ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus antepasados. "

Capítulo 25

Setenta años de desolación

 1Ésta es la palabra que vino a Jeremías con relación a todo el pueblo de Judá. La recibió en el año cuarto del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, es decir, durante el año primero del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia. 2El profeta Jeremías les dijo lo siguiente a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén: 3"Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta el día de hoy ¡y conste que ya han pasado veintitrés años!, el Señor me ha dirigido su palabra, y yo les he hablado en repetidas ocasiones, pero ustedes no me han hecho caso. 4"Además, una y otra vez el Señor les ha enviado a sus siervos los profetas, pero ustedes no los han escuchado ni les han prestado atención. 5Ellos los exhortaban: Dejen ya su mal camino y sus malas acciones. Así podrán habitar en la tierra que, desde siempre y para siempre, el Señor les ha dado a ustedes y a sus antepasados. 6No vayan tras otros dioses para servirles y adorarlos; no me irriten con la obra de sus manos, y no les haré ningún mal. 7"Pero ustedes no me obedecieron afirma el Señor, sino que me irritaron con la obra de sus manos, para su propia desgracia. 8"Por eso, así dice el Señor Todopoderoso: Por cuanto no han obedecido mis palabras, 9yo haré que vengan todos los pueblos del norte, y también mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia. Los traeré contra este país, contra sus habitantes y contra todas las naciones vecinas, y los destruiré por completo: ¡los convertiré en objeto de horror, de burla y de eterna desolación! afirma el Señor. 10Haré que desaparezcan entre ellos los gritos de gozo y alegría, los cantos de bodas, el ruido del molino y la luz de la lámpara. 11Todo este país quedará reducido a horror y desolación, y estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años. 12"Pero cuando se hayan cumplido los setenta años, yo castigaré por su iniquidad al rey de Babilonia y a aquella nación, país de los caldeos, y los convertiré en desolación perpetua afirma el Señor. 13Haré que vengan sobre ese país todas las amenazas que le anuncié, y todo lo que está registrado en este libro y que Jeremías ha profetizado contra las naciones. 14Los caldeos, a su vez, caerán bajo el yugo de muchas naciones y reyes poderosos. Así les daré lo que merecen su conducta y sus hechos."

La copa de ira para las naciones

 15El Señor, el Dios de Israel, me dijo: "Toma de mi mano esta copa del vino de mi ira, y dásela a beber a todas las naciones a las que yo te envíe. 16Cuando ellas la beban, se tambalearán y perderán el juicio, a causa de la espada que voy a enviar contra ellos." 17Tomé de la mano del Señor la copa, y se la di a beber a todas las naciones a las cuales el Señor me envió: 18a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus jefes, para convertirlos en ruinas, en motivo de horror, burla y maldición, como hoy se puede ver. 19También se la di a beber al faraón, rey de Egipto, y a sus siervos y jefes y a todo su pueblo; 20a todos los forasteros, a todos los reyes del país de Uz, y a todos los reyes del país de los filisteos: a los de Ascalón, Gaza y Ecrón, y a los sobrevivientes de Asdod; 21a Edom y Moab, y a los hijos de Amón; 22a todos los reyes de Tiro y de Sidón; a todos los reyes de las costas al otro lado del mar; 23a Dedán, Temá y Buz; a todos los pueblos que se rapan las sienes; 24a todos los reyes de Arabia; a todos los reyes de las diferentes tribus del desierto; 25a todos los reyes de Zimri, Elam y Media; 26a todos los reyes del norte, cercanos o lejanos entre sí, y a todos los reinos que están sobre la faz de la tierra. Y después de ellos beberá el rey de Sesac.[1] 27"Tú les dirás: Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: ?Beban, emborráchense, vomiten y caigan para no levantarse más, por causa de la espada que estoy por mandar contra ustedes. 28Pero si se niegan a tomar de tu mano la copa y beberla, tú les dirás: Así dice el Señor Todopoderoso: ?¡Tendrán que beberla! 29Desataré calamidades contra la ciudad que lleva mi nombre. ¿Y creen ustedes que no los voy a castigar? Al contrario, serán castigados afirma el Señor Todopoderoso, porque yo desenvaino la espada contra todos los habitantes de la tierra. 30"Tú, Jeremías, profetiza contra ellos todas estas palabras: "Ruge el Señor desde lo alto; desde su santa morada hace tronar su voz. Ruge violento contra su rebaño; grita como los que pisan la uva, contra todos los habitantes del mundo. 31El estruendo llega hasta los confines de la tierra, porque el Señor litiga contra las naciones; enjuicia a todos los mortales, y pasa por la espada a los malvados ", afirma el Señor. 32Así dice el Señor Todopoderoso: "La calamidad se extiende de nación en nación; una terrible tempestad se desata desde los confines de la tierra." 33En aquel día, las víctimas del Señor quedarán tendidas de un extremo a otro de la tierra. Nadie las llorará ni las recogerá ni las enterrará; se quedarán sobre la faz de la tierra, como el estiércol. 34Giman, pastores, y clamen; revuélquense en el polvo, jefes del rebaño, porque les ha llegado el día de la matanza; serán dispersados, y caerán como carneros escogidos.[2] 35Los pastores no tendrán escapatoria; no podrán huir los jefes del rebaño. 36Escuchen el clamor de los pastores y el gemido de los jefes del rebaño, porque el Señor destruye sus pastizales. 37Las hermosas praderas son asoladas, a causa de la ardiente ira del Señor. 38Como león que deja abandonada su guarida, el Señor ha dejado desolado su país, a causa de la espada devastadora, a causa de la ardiente ira del Señor.

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